Wednesday, July 01, 2009

Un Poco de Cordura, Por Favor--Una Reflexión Acerca de Honduras

De partida, quisiera pedir disculpas de mis lectores que no sepan leer el castellano, los cuales seguramente forman la mayoría de los lectores de mi blog. Creo que este es el primer blog que he escrito en castellano. Lo escribo como un ejercicio para ordenar mis pensamientos. Me parece que muchos han reaccionado ante los sucesos en Honduras sin enganchar la materia gris entre los oídos. No quiero ser culpable de tal cosa. A la misma vez, sospecho que las noticias que se divulgan llamándose noticias objetivas, estén empapadas de tendenciosidad. Sí, me he vuelto cínico a esta etapa de mi vida. Los cosas no son siempre lo que parecen ser.

Cuando yo era joven, me fui a Latinoamérica. Llegamos a Costa Rica el año 1976. Fue allí que escuché de la Teología de la Liberación por primera vez. Fue allí que leí el libro del uruguayo Galeano, Las Venas Abiertas De Latinoamérica. (Este fue el tomo que Hugo Chávez le regaló a Barack Obama, en español, en una cumbre hace unos meses atrás.) Fue en Costa Rica que me di cuenta que no todos aman al norteamericano de Estados Juntitos. Estando allí, empecé a buscar la objetividad en vez de la tendenciosidad, leyendo todo lo que encontraba de la izquierda hasta la derecha, para ir formando una idea de una visión equilibrada de los acontecimientos.

Saliendo de Costa Rica, nos fuimos a Chile. El régimen de Pinochet estaba recién comenzando. Para conseguir visa en el Chile de Pinochet, tuvimos que firmar una declaración que no íbamos a activar en la política, orden que acatamos hasta el día de salir de Chile. Claro era, en aquellos años, que no existía la libertad de expresión. Algunos hermanos nos habían comentado cómo eran las cosas en 1973. Después de entrar en la confianza de la gente, empecé a escuchar de los abusos del régimen militar. En 1978, Thomas Hauser escribió un libro titulado The Execution of Charles Horman: An American Sacrifice. El libro fue publicado bajo el título de Missing en el año 1982, para coincidir con la película homónima del cineasta griego Costa Gavras. Creo que fue Susan Casey que consiguió una copia del libro Missing, lo cual estuvo vetado en Chile. Llevaba el título Missing, así que el régimen de Pinochet estaba por lo menos en su noveno año. Me acuerdo que yo leía ese libro vetado en mi casa en Maipú, casi escondiéndome bajo las frazadas, por miedo de lo que pudiera pasarme si fuera sorprendido leyendo el libro subversivo. Un tiempo después, Rosa y yo estuvimos en Mendoza, Argentina, y fuimos a ver la película Missing, prohibida en Chile, pero dada en los cines argentinos. La vimos en uno de los cines grandes de Mendoza, con aproximadamente 2.000 personas. En el aire se sentía que la mayoría de los espectadores eran chilenos.

Con el paso de los años, los que antes tenían miedo, lo iban perdiendo. Recuerdo las primeras protestas, cuando a cierta hora, todo el pueblo tenía instrucciones de hacer sonar sus cacerolas. Vivíamos en la calle Luis Gandarillas de Maipú en ese tiempo. Me acuerdo que a la hora señalada, todo Santiago brotó en una sinfonía cacofónica (¡qué oxímoron!) de cacerolas. Mi hijo, Grégory, era pequeño aun. Me preguntó qué pasaba. Le expliqué que la gente no estaba conforme con el presidente Pinochet, y que expresaba su inquietud por la situación haciendo sonar sus cacerolas. Me preguntó que por qué yo no lo hacía. Le expliqué que yo no era chileno (aunque de verdad me sentía, y hasta me siento un poco chileno), así que no iba a participar activamente en la actividad. Él me dijo, "Tú no eres chileno, pero ¡yo sí!", y partió a buscar una cacerola para participar en el evento chileno.

En los años que siguieron, mis hijos les dirían que cuando atravesábamos Santiago en el auto, era lo más común que sintonizara la Radio Cooperativa, pues era la emisora que más noticias daba de la oposición. Cuando mis hijos alegaban que querían escuchar música, yo replicaba, "Yo compré el auto. Yo compré el radio de auto. Yo voy a decidir qué sintonizar." Y escuchábamos Cooperativa.

Escribo todo esto para dejar constancia que no soy derechista empecinado. Trato de mirar los polos extremos de una situación para formar una opinión más equilibrada de la realidad. En cuanto a la epistemología, me satisface lo que algunos han llamado el realismo crítico, con un buen toque de ortodoxia cristiana (especialmente como se expresa en los últimos escritos de Paul Hiebert).

Muy bien, pero ¿qué tiene esto que ver con la situación en Honduras? La semana pasada, algunos hermanos que estudiaron en Ozark y que hacen ministerio en Honduras empezaron a solicitar oración por el país. Esta crisis que se conocía en Honduras pasó casi desapercibida en mi país. Por seguro que toda la atención de los canales de noticias en Estados Unidos enfocaba casi nada más que la defunción de Michael Jackson. El domingo pasado, en mi clase de Escuela Dominical (clase compuesta de guatemaltecos, mexicanos, colombianos y gringos que quieren hablar el idioma del cielo), oramos por la situación que atravesaba el país, sin saber que ya (a la hora de nuestro estudio) el presidente Manuel (Mel) Zelaya Rosales había sido exiliado (¡en pijama!) a Costa Rica.

Me da mucha pena cuando hay golpe de estado en cualquier parte del mundo. Durante gran parte del resto de día domingo yo trataba de conseguir alguna noticia a través de la televisión norteamericana. Era casi imposible. Desde entonces, he tratado de ver a los noticieros en Univisión o Galavisión, donde dan importancia a los sucesos en Latinoamérica. Quisiera buscar el punto de equilibrio. Sospecho que la noticia que se da comunmente a través de los canales oficiales demuestra parcialidad, aunque tenga un barniz de objetividad periodística.

La condena internacional a la acción del nuevo gobierno de Honduras se dio a conocer rápidamente. Vimos una cumbre de presidentes en Managua que condenó severamente el gobierno golpista. Entre los mandatarios presentes en Managua estaban el venezolano Hugo Chávez, el cubano Raúl Castro, el nicaragüense Daniel Ortega, y el mismo hondureño Mel Zelaya (que ya no vestía pijama). La condena tenía una voz unánime, ¡pues un militar no tiene derecho de intervenir en un gobierno que haya sido electo en forma democrática! Y yo me pregunto acaso no queda ninguna persona pensante que no vea la ironía. Chávez intentó un golpe de estado en contra de un gobierno democrático en 1991. Ortega era uno de los jefes que emergió de la Frente de Liberación Sandinista, una acción para-militar en contra del dictador derechista Anastasio Somoza en 1979. ¿Y acaso es necesario hablar de los Castro? Me parece casi risible que aquel trío defienda el proceso democrático.

Ahora, el mandatario estadounidense Barack Obama condenó enérgicamente lo sucedido en Tegucigalpa (igual que la Hillary Clinton). En contraste, Obama tardó varios días en hacer una declaración acerca del proceso electoral en Irán. Ya van cinco días desde el arresto de Zelaya, pero no han hablado de muchos muertos. En los primeros cinco días de protestas por la elección iraní, hubo decenas de muertos. Obama observa de lejos, casi sin comentar lo de Irán, pero se apresura para secundar la enérgica condena de Chávez, Ortega, y Castro. ¿Por qué será?

La acción contra Zelaya originó en la Corte Suprema y en el Parlamento de Honduras. Fue el Congreso, no una junta militar, que nombró a Roberto Micheletti presidente. Los del nuevo gobierno insisten que no hubo golpe de estado. Los militares dicen que actuaban para imponer una orden judicial. ¿Era golpe de estado, o no? ¿Era como el golpe chileno del 1973, o no? He visto declaraciones escritas por jóvenes chilenos, comparando lo sucedido en Honduras con el golpe chileno del 1973:

k vola en Honduras? Otro Pinochet!

Algunas pancartas de los manifestantes hondureños que se han visto por la televisión están de acuerdo:

¡No a Pinocheletti Dictador!

La pancarta es interesante, pero la situación en Honduras dista mucho de lo que pasó en Chile. Una noticia que salió hoy (jueves) informa que Micheletti está dispuesto de adelantar las elecciones para elegir un nuevo presidente. La dictablanda (según Pinochet) chilena duró 16 años, y si no fuera por la declaración de Fernando Matthei, captada por cámaras de televisión del mundo entero después del plebiscito del 5 octubre del 1988, Pinochet podría haberse quedado muchos años más. Un amigo mío, pastor bautista en Cerrillos, me dijo que un hermano de su congregación era guardaespaldas de Pinochet, y le había dicho que si no fuera por la declaración de Matthei, habrían hecho un auto-golpe esa misma noche, para permanecer en el poder, aun con la victoria del No. Claro es que la nación de Honduras enfrenta una situación no contemplada en su Constitución. Pero a mis ojos, me parece que a ellos les importa mucho más un proceso constitucional que lo que les interesaba a los de la junta militar chilena en el 1973. Será interesante ver qué salida hacia la democracia encuentren.

En mi estimación, vamos a tener que esperar para ver lo que pretenden los que asumieron el control del gobierno de Honduras. Es una lástima cuando las fuerzas armadas de cualquier nación asuman el poder. Los que se oponen a los golpistas van a decir que la represión ha sido brutal. Los que los apoyan van a decir que están resguardando la orden pública, nada más. La verdad está por verse.

Una de mis ex-alumnas está en Honduras ahora mismo, y su estatus en Facebook lo dice todo:

Confundida. Oren por Honduras.

Quiero unir mi petición a la de ella: oren por Honduras. No crean todo lo que se diga en los medios de difusión. Jesús les dijo a sus discípulos: "No juzguen por la apariencia, sino juzguen con juicio justo." (Juan 7:24, Nueva Biblia de los Hispanos).

El Señor Jesús sigue siendo Señor. Ten piedad de nosotros, oh Señor, conforme a tu misericordia.

2 comments:

Ricardo said...

Me parecen muy interesantes tus comentarios acerca de la situacion en Honduras David.
(...Me gusto lo del pijamas...!)

Estoy de acuerdo contigo en que debemos ser muy cuidadosos y sabios en emitir un juicio a priori.
Me uno a ti tambien en lo del 'realismo critico' con cierta dosis de ortodoxia Cristiana.
Es mucho mas facil irse a los extremos en sitaciones de politica y sociedad que mantener una objetividad cabal.

Estaremos orando por esta situacion en Honduras para que la cordura, el buen juicio y sobre todo la justicia de Dios sea una realidad para las familias de este pais que hoy viven en incertidumbre.

Me impresiona tu conocimiento de lo que ocurrio en Chile. Puedo recordar como si fuera ayer esa epoca y los eventos que vivimos... como las "cacerolas".... protestas... Victor Jara... Inti illimani...
Ademas... me emociona mucho darme cuenta cuanto amas mi Pais... mi hermoso Chile.

Parece que me esta pasando lo mismo con USA...
Un Abrazo

Alex said...

I can't actually read this post, but I hope we are in agreement that what the US is doing to Honduras right now is really stupid. And probably evil.